Capital Internacional de Venezuela

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Capital Internacional en Venezuela: Entendido como tal, es la organización afianzada en el gran capital financiero cuyo fin es la dominación íntegra del proceso industrial y del comercio internacional. Desde la fundación de la República en 1830 hasta la muerte de Juan Vicente Gómez en 1935, las condiciones socio-económicas en Venezuela eran campos interesantes para las inversiones extranjeras. Estas inversiones entran al país con el propósito de establecer industrias, para dar apertura a los centros de comercio y construir vías de comunicación, ya que para el momento era casi inexistente, aprovechando el recurso de la mano de obra barata de la población y de la abundancia de materia prima, además del desinterés del gobierno en tal materia. En tal sentido, se puede delimitar el número y la naturaleza de las causas que trajeron el capital extranjero, las cuales figuran Causas políticas: facilitar la entrad de los instrumentos financieros al país, con facilidades de operación, con beneficios para los gobernantes y poco riesgo para los inversionistas; pero con daños a la economía del país. Causas internas: salir del subdesarrollo y estancamiento económico, a través de acciones favorables como la construcción de vías de comunicación, seguridad para la ampliación comercial y constantes medios para lograr la subsistencia Causas lógicas: la inexistencia de impuestos excesivos, ausencia de gravámenes sobre capitales ociosos y, especialmente, la ausencia de industrias y vías de comunicación, esto llamó la atención para buscar nuevas áreas de inversión especialmente en la industria petrolera. Estas inversiones se acentuaron más por la iniciación de los trabajos de explotación con el descubrimiento de los campos petroleros de Mene-Grande, Lagunillas, Casigua-El Cubo, Los Barrosos, La Rosa y otros, lo que contribuyó a transformar la estructura económica y social de base agrícola, y las consecuentes relaciones políticas La penetración del capital internacional en Venezuela La penetración del capital internacional en Venezuela A partir del inicio de la explotación petrolera se abre un nuevo período de la historia venezolana, durante el cual se opera todo un conjunto de transformaciones significativas en los distintos aspectos de la vida social que han permitido superar el estancamiento característico de la Venezuela agropecuaria y conformar la compleja realidad económica, social, y política de lo que es el país. El motor fundamental de ese conjunto de cambios es un factor externo: la penetración creciente de nuestro país, por empresas extranjeras, primero la importación de hidrocarburos, luego en la mineral de hierro y, sucesivamente, en la industria, la agricultura, el comercio, los transporte, etc., hasta llegar a abarcar todos los sectores de la economía nacional, desde la cual se han expandido todos sus efectos a todas las demás esferas de la vida social, a lo político, a lo ideológico, a lo cultural. De allí la importancia que tiene para la historia de nuestro país una comprensión cabal del fenómeno de la inversión extranjera. 1.- El fenómeno de la inversión extranjera. Causas. Tipos de inversión Se entiende por inversión, en general, la utilización del capital para obtener un beneficio económico, y por inversiones extranjeras, aquellas en las que el inversionista es un particular o institución, pública o privada, residente en un país diferente de aquel donde se realiza la operación. Dichas inversiones pueden ser directas o indirectas. Las inversiones extranjeras indirectas son aquellas en las que el inversionista no tiene relación expresa con el destino que se vaya a dar a la inversión; su finalidad es la de obtener una ganancia en forma de intereses o dividendos sin que tenga nada que ver con la forma como el prestatario utilizará el capital invertido. En cambio, las inversiones extranjeras directas son aquellas en las que el inversionista traslada su capital a otro país para instalar allí empresas que van a ser operadas por él mismo. Su interés es el de obtener directamente un beneficio en forma de ganancia a través de las actividades realizadas por su empresa en el país donde ésta se establezca. Durante el período agropecuario predominaron en Venezuela las inversiones extranjeras indirectas en forma de préstamos al gobierno y a algunos particulares. Ya hemos visto cómo el enorme incremento de la producción que generó la Revolución Industrial capitalista exigió incorporar nuestros países como productores de materias primas y alimentos y como mercados para colocar la creciente producción industrial. No fue necesario que dichos países extranjeros realizaran inversiones directas, porque el aparato productivo nacional era capaz de garantizar 1a producción de esos alimentos y materias primas necesarias para los países avanzados. En efecto, el café, el cacao, la carne, los minerales y otros productos del género siguieron produciéndose en Venezuela y la América Latina productiva tradicional que exigía poco capital y utilizaba una tecnología atrasada, pero suficiente para contribuir a abastecer el mercado mundial de la época. 2.- La importancia del petróleo para el imperialismo Hasta el inicio de la Revolución industrial capitalista, en el siglo XVIII, la humanidad había utilizado la madera como combustible fundamental y la fuerza muscular del hombre y de algunos animales como formas básicas de energía. Uno de los aspectos fundamentales de dicha revolución fue el desplazamiento de la madera por el carbón mineral que hizo posible la operación de las máquinas de vapor y de toda una serie de avances tecnológicos de gran importancia. Más tarde, el descubrimiento del motor de combustión interna permitió el desarrollo inusitado de la industria automovilística, de la navegación aérea y marítima y de la mecanización creciente de las actividades productivas. Estos progresos significaron el desplazamiento del carbón por los hidrocarburos como fuente fundamental de energía del mundo contemporáneo. La primera guerra mundial sirvió para cimentar el prestigio de los hidrocarburos y garantizar su futuro como combustible y fuente de energía. En efecto, dicha guerra fue ganada por las naciones aliadas âsobre un chorro de petróleoâ, lo que garantizó desde entonces su uso creciente en la industria bélica. De allí, la profecía del comisionado francés de petróleo durante dicha guerra, Henry Berenger: Para 1920 todavía el carbón mineral abastecía el 80% del consumo mundial de energía y el petróleo el 14%. A partir de entonces el negocio petrolero se desarrolla con una velocidad no conocida por ninguna otra industria, hasta hacer de los consorcios petroleros los más poderosos del mundo capitalista, en virtud de ser la actividad más importante y más lucrativa de la economía mundial contemporánea. Son, precisamente, esos grandes superpoderes económicos mundiales los que van a dirigir la penetración del capital extranjero en Venezuela, donde ejercerán su dominio indiscutible en todos los órdenes de la vida del país durante más de cincuenta años. 3.- La penetración del capital extranjero en el caso venezolano La penetración de un país por otro no es nunca un hecho unilateral, hay que tomar en cuenta también la reacción que presenta el país penetrado a la acción invasora. Una larga lista de documentos, nacionales y extranjeros, permiten comprobar cómo las clases dominantes de Venezuela, y los gobiernos que las han servicio, fueron entregando de manera venal e irresponsable, nuestros recursos naturales a los grandes monopolios. La historia moderna comienza en 1883 con la firma entre el gobierno de Guzmán Blanco y el norteamericano Horacio Hamilton de un contrato de concesión. En contrapartida el señor Hamilton se comprometía a pagar Bs. 2 por cada tonelada de asfalto y un promedio de Bs. 3 por cada tonelada de maderas, además de canalizar âuno o más de los ríos del Estado Bermúdezâ. Este convenio fue ratificado por el Congreso en 1885, año en el cual Hamilton traspasó la concesión a la New York and Bermúdez Company, empresa que inició en nuestro país la tradición de intrigas e intervenciones en la vida política venezolana que mantienen desde entonces los grandes consorcios norteamericanos con el apoyo abierto o solapado de su gobierno. Compras de jueces y otros funcionarios públicos para favorecer sus intereses, amenazas abiertas o veladas a los gobiernos, y hasta el financiamiento del General Malos contra Cipriano Castro (1901) forman parte del expediente de arbitrariedades de esta empresa, cuyo contrato fue rescindido por Castro en 1904 por incumplimiento de algunas de sus cláusulas, a pesar de la presión del Departamento de Estado norteamericano. A partir de entonces comienza la conspiración extranjera contra el gobierno de Castro quien obstaculizaba la entrega de los recursos petroleros del país que querían imponer las empresas foráneas. En 1908 el Restaurador Castro viajó a Europa a restaurar su menguada salud y dejó encargado de la presidencia a Juan Vicente Gómez, quien fraternalmente le impediría su regreso con el apoyo de los Estados Unidos y algunas potencias europeas. Desde el propio ascenso de Gómez al poder cambió radicalmente la posición del gobierno venezolano que comenzó a repartir concesiones a manos llenas. Al comienzo fue una compañía anglo-holandesa, la Royal Dutch-Shell la que logró sacar el mayor partido, comprando diversas concesiones, especialmente las de la Caribbean Petroleum Company, empresa originalmente norteamericana, lo que le permitió controlar las mayores reservas conocidas del Estado Zulia entre 1912 y 1914. La penetración organizada del capital norteamericano fue dirigida por la Standard Oil de John D. Rockefeller, la más poderosa empresa petrolera de aquel país. Protegida por su gobierno, ávida de controlar las zonas petrolíferas del Caribe, la Standard logró de Juan Vicente Gómez importantes concesiones a partir de 1920, tanto en el oriente como en el occidente del país, las cuales fueron centralizadas más adelante en la Creole Petroleum Corporation. En ese carnaval de concesiones participaron como intermediarios, testaferros, abogados y protectores, los más conocidos nombres de la oligarquía nacional que aliados a Gómez y sus familiares obtuvieron altos beneficios de la venta de la riqueza fundamental del país a las compañías petroleras extranjeras, venta tan flagrante que hizo de la legislación venezolana la más favorable del mundo para las compañías petroleras, como señaló en 1930 el Ministro de Fomento Dr. Gumersindo Torres. 4.- El desarrollo inicial de la explotación petrolera La producción de petróleo venezolano comienza realmente en 1917 con 121 mil barriles. Para 1926 ya era de 259 millones de barriles y el valor de las exportaciones ascendió a 250 millones de bolívares, superando por primera vez el valor de las exportaciones agropecuarias tradicionales. A partir de entonces el petróleo se transforma en el producto fundamental de la economía venezolana. A la muerte del dictador J. V. Gómez el país exportaba M8 millones de bolívares en productos petroleros, cifra superior al valor de toda la producción agrícola e industrial del país para ese año. Pasemos ahora a exponer las consecuencias que ha tenido la explotación petrolera sobre la vida económica, política y social del país. El inicio mismo de la explotación petrolera en el país generó un impacto que tuvo implicaciones inmediatas en todos los órdenes de la vida social. Vamos a señalar los aspectos de mayor importancia para comprender el proceso de transformaciones que se operan en el país desde entonces hasta el presente. a) La introducción de la moderna tecnología del sector petrolero El primer efecto significativo de la explotación petrolera fue el traslado al país de la técnica y organización capitalista más avanzada de la época. Llegan al país, junto con la maquinaria y equipo necesario, lo técnicos extranjeros que las operarían, mientras que las decisiones más importantes se tomaban en las casas matrices ubicadas en el exterior. Los efectos de esta traslación de tecnología extranjera fueron de signo contrario. Por una parte, servía de ejemplo para los trabajadores venezolanos que llegarían con el tiempo a dominar la operación de los distintos procesos técnicos de la actividad petrolera; por la otra, nos coloca en condicione de dependencia tecnológica, pues nuestro país no tenía ninguna posibilidad de participa en la producción y desarrollo de la maquinaria y equipo, actividad que se reservaban lo grandes países desarrollados. En todo caso podemos señalar este aspecto con un balance positivo porque, además de propiciar el desarrollo de los trabajadores venezolanos sirvió de ejemplo para ser utilizado posteriormente en el desarrollo de la industria nacional. b) La descomposición del campesinado y el desarrollo de la clase obrera y de la urbanización A la llegada de las compañías petroleras extranjeras la economía agropecuaria tradicional padecía una crisis crónica que determinaba el estancamiento de toda la actividad productiva y condenaba al campesinado a una vicia de miserias sin escape posible. De allí que el inicio de las actividades petroleras generó en los trabajadores del campo, especialmente en aquellos ubicados geográficamente cerca de las zonas de actividad petrolera, un impacto considerable. Se inició así el éxodo campesino hacia dichas zonas con la cual comenzó el proceso de descomposición del campesinado que dura hasta nuestros días y el desarrollo, relativamente rápido de la clase obrera nacional. Para 1927 el número de trabajadores empleados directamente por las empresas petroleras era alrededor de 20.000, a lo cual hay que agregar el nutrido contingente de trabajadores que acudía a los campos petroleros a servir en las actividades comerciales y de servicios (alrededor de 60.000 para dicho año) que allí se requerían, los cuales, encontraran o no trabajo, se sustraían de la actividad agrícola buscando evadir la miseria y explotación del latifundio. A lo anterior hay que agregar el aumento de empleos por parte del Estado y el desarrollo de las obras públicas, lo que vino a favorecer también el éxodo campesino, hasta el punto que en el año 1926 los terratenientes tuvieron que pedir al dictador J. V. Gómez el cese de los programas de obras públicas y el regreso de los trabajadores a las labores agrícolas. Por otra parte, aumentó también la burocracia civil y militar que de 13.409 personas en 1920 subió a 56.170 para 1936. Comienzan a configurarse así âdos Venezuelasâ, una constituida por las zonas petroleras y las áreas urbanas hacia donde tiende a concentrarse el disfrute del ingreso petrolero, la otra, constituida por aquellas regiones donde no llegan los efectos del impacto petrolero, en las cuales continuarán dominando las relaciones serviles características de la Venezuela agropecuaria. Como consecuencia de todo lo anterior la población rural comienza a perder importancia relativa, pues de un 80% que representaba en 1920 baja a un 61% en 1936; mientras que la población urbana sube en el mismo período de 20% en 1920 a 39% en 1936. Estas cifras reflejan un proceso que ha continuado, en el período contemporáneo, a partir de 1936, dando origen a una composición poblacional con un predominio de la población urbana que en la actualidad representa el 75%. c) La nueva posición del Estado El inicio de la actividad petrolera determinó importantes cambios, en el poder económico del Estado y en la naturaleza misma de la función que cumple en la vida económica del país. Comenzaremos por señalar que los ingresos fiscales del gobierno subieron de 81 millones de bolívares en 1920 a 300 millones de bolívares en 1936, lo que representa una multiplicación por más de tres. Pero tan importante como ese salto es el cambio radical que se opera en la función económica del Estado venezolano. En efecto, el Estado de la República agropecuaria era, desde el punto de vista económico, un ente pasivo, cuyos bajos ingresos dependían fundamentalmente de los impuestos al comercio exterior. Tales ingresos apenas alcanzaban para mantener la burocracia y el aparato militar y represivo que servía de soporte al sistema. Al convertirse en el principal perceptor de los ingresos petroleros a través del cobro de impuestos y regalías, el Estado pasa a constituirse en el ente económico más importante del país, pasando a ser la correa de transmisión entre los ingresos petroleros .y el resto de la economía. Con este aumento de la importancia económica del Estado, aumenta también su responsabilidad sobre el tipo de desarrollo que va a tener el país, pues de su política económica va a depender en gran medida, el tipo de crecimiento que va a tener el país desde entonces hasta el presente. d) El desarrollo del mercado interno y la introducción de un nuevo patrón de consumo Ya hemos visto cómo durante el período agropecuario la sociedad venezolana era una especie de archipiélago en el que cada hacienda, cada caserío, cada región se hallaba separada de los ciernas, por el tipo de actividad económica y por la falta de vías de comunicación. En tales condiciones, cada una tendía a tener una economía de subsistencia. Las importaciones, que abastecían un porcentaje muy bajo del consumo nacional circulaban fundamentalmente en las áreas urbanas. En síntesis, no había un verdadero mercado nacional integrado. El surgimiento y desarrollo de los trabajadores petroleros y el aumento del gasto público contribuyeron desde un primer momento a ampliar los ingresos monetarios que servirían de base al mercado nacional interno. En otras palabras, los sueldos y salarios pagados por las empresas extranjeras y los ingresos percibidos por la burocracia civil Y militar y los obreros estatales constituyeron el punto de partida de un desarrollo del mercado nacional cuyo sostenido crecimiento hasta el presente será una de las transformaciones más importantes inducida por la explotación petrolera. A esto se agrega la apertura de vías de comunicación por parte de las petroleras y del gobierno, lo que permitió incorporar al mercado la producción agrícola de regiones que, hasta entonces habían estado casi totalmente cerradas al intercambio. Al mismo tiempo, por dichas vías de comunicación llegaban a esas regiones los productos importados. Los nuevos ingresos determinaron un alimento en la demanda, lo cual sirvió para que la agricultura incrementara su producción de alimentos para atender las necesidades crecientes del mercado nacional. En efecto, con excepción de la leche, las papas, el trigo y el maíz, cuyas importaciones aumentaron rápidamente, la agricultura nacional abasteció con holgura la demanda interna, hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, la demanda de bienes industriales, especialmente de los productos de lujo que consumían los viejos y nuevos ricos del petróleo, no podía ser satisfecha debido a la falta de una industria nacional. Esta circunstancia dio origen a una carrera acelerada de importaciones que subieron de 71.200.000 en 1921, a 299.200.000 en 1941 y a 8.252.000.000 en 1971. El país se vio inundado de mercaderías importadas que han transformado progresivamente el tipo de consumo tradicional, ligado a la producción autóctona característica del período anterior. En otras palabras, cambió el patrón de consumo de la población venezolana en el que se introduce de manera creciente, los hábitos de consumo de los países desarrollados. Esto conforma otro tipo de dependencia, mucho más grave que la del período anterior, pues, como se demostró durante la Segunda Guerra Mundial, si se cierran los mercados exportadores de dichos bienes, el país sufre serias limitaciones de consumo, cosa que no había sucedido nunca en su historia.  Inversión extranjera La inversión extranjera directa implica un grado importante de influencia por parte del inversor en la gestión de la empresa residente en el otro país. Esta inversión se refiere tanto a la transacción inicial entre ambas entidades como a todas las transacciones subsiguientes entre estas entidades y sus filiales extranjeras, tanto si están constituidas en sociedades de capital como si no. En algunos casos, la inversión extranjera se extiende más allá de las empresas; las ventajas brindadas a la inversión extranjera permiten el control político sobre sociedades con gran desigualdad social. En estos casos las elites locales están asociadas a las elites extranjeras para mantener sus privilegios internos. Estas últimas ceden el control de los recursos estratégicos. Las ganancias de la inversión extranjera, son principalmente exportadas o retenidas en consumo suntuario de las elites locales, pero a la vez se traducen en gastos militares que permitan contener una explosión social. Imperialismo  El imperialismo para pretender colocarse por encima de otros Estados o comunidades. El imperialismo moderno suele referirse a la actitud de algunas potencias, principalmente europeas, desde la Edad Moderna hasta el proceso de descolonización tras la Segunda Guerra Mundial; y más específicamente, incluso con el nombre Era del Imperialismo, utilizado por la historiografía, al periodo que va de 1871 a 1919, en que se produjo una verdadera carrera para construir imperios, principalmente con el llamado reparto de Ãfrica. A ese periodo se refieren dos de los textos más importantes que fijaron el concepto: Imperialism, a study, de Hobson,El imperialismo, fase superior del capitalismo, de Lenin. Hay que mencionar que, imperialismo y colonización, son términos parecidos pero no iguales, ya que pueden ser confundidos, y tomarse como sinónimos. Desde una perspectiva marxista el imperialismo no es un periodo acabado de la historia, ni tampoco una forma extinguida de dominación política, sino la forma por la cual la propiedad del capital se concentra en unos países "centrales". Los países "periféricos" (en politología también se emplea la nomenclatura "norte-sur") sufren de este modo la explotación de los primeros. El trabajo y los recursos naturales se concentran en los países periféricos pero no su "gestión" ni, por ende, el consumo.
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